Electric limonade

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jueves, 11 de marzo de 2010

Reinom

Cap 1: Cuando la princesa caballero conoce al príncipe de los idiotas


En el lejano país de Kasijistan, en tierras del medio oriente, vivía un Rey que hace unos cinco años atrás había perdido a su esposa pero a pesar de esto trataba de mantener una vida estable por su país y por sus hijos los príncipes y princesas del reino.



Por otro lado en ese mismo reino vivía la viuda de uno de los soldados más respetados del Rey con su hija de 5 años. Debido a la última guerra que aconteció al reino, muchos murieron defendiendo al país pero después de que la guerra terminó, el Rey honró debidamente a los soldados caídos, sobre todo a su soldado más respetado, el General en Jefe que además era un amigo de la infancia.



El día del funeral, la dolida viuda y su hija conocieron personalmente al Rey, este impresionado por la belleza de la viuda decidió enamorarla y hacerla su esposa. Pero su nueva hija no iba a tomar tan seriamente el papel de princesa, sobre todo porque era muy diferente a sus otros hermanos, a su nuevo padre, madre y demás personas del reino.



La pequeña Sofía, hija de un General en Jefe extranjero de nacimiento y de una mujer originaria de Kasijistan, era un niña hermosa en todos los aspectos; su piel no era tostada como la de los Kasijistanos, ni sus ojos eran negros o verdes, más bien de piel muy clara, cabello castaño cobrizo y ojos ámbar como los de su padre original, la hacían exótica pero a la vez no muy bien bienvenida por sus hermanos.



-Mamá porque yo no soy igual a ti y a los demás del reino -preguntó Sofía unos días después de instalarse en el palacio con sus madre.

-Tu padre era extranjero de nacimiento por eso tanto él como tu se parecen -le acarició el cabello como hacía siempre para intentar calmarla -en aspecto ustedes no parecen ser de este país, pero él adoraba mucho este reino por eso murió en batalla protegiéndolo, él deseaba que tu también fueras amante de este país aunque los demás te rechazaran un poco -le sonrió posiblemente recordando a su ex marido -y ahora que eres la hija del Rey, estoy segura de que estaría más que orgulloso de ti.



Desde ese momento Sofía dejó de tener miedo y resistió todo los pesares y rechazos de sus hermanos y otras personas del reino. Ella se convirtió en una chica de hermosura codiciada e inteligencia innata; a la edad de 9 años empezó con un entrenamiento riguroso en armas y combates, ya que había decidido proteger a su país como su padre lo había hecho, y para cuando tuvo 17 ya era General en Jefe de misiones especiales en el ejercito secreto del Rey, en pocas palabras no se acopló a la vida normal de una princesa.



En sus años de adolescencia nuevamente una guerra estalló en el país de Kasijistan, esta vez contra el reino vecino de Sannan, la guerra se originó por la posesión de tierras que había entre los dos reinos; el Rey de Kasijistan, un poco nervioso por la seguridad de su reino, envió a Sofía junto con tres personas más de la guardia secreta real a infiltrarse en un pequeño poblado en el desierto de Hamed que está en medio de los dos reinos para así obtener información enemiga.



-Es un asunto muy delicado hija, estoy seguro que puedes hacerlo, pero temo por tu seguridad.

-No se preocupe padre, son gajes del oficio y tengo que guiar a mis soldados... entiendo su temor pero debido la guerra es algo que no se puede evitar.

-Tu padre estaría muy orgulloso de ti -soltó el Rey sonriendo con ternura -quisiera ser yo tu padre verdadero.



Sofía sonrió, se acercó al Rey y le abrazó.



-Estoy segura de que estaría muy orgulloso pero no se preocupe padre, a usted también le quiero igual porque usted estuvo cuando necesite un hombro donde llorar, no me dejó sola ni a mi madre tampoco por eso siempre lo veré como mi padre verdadero -sonrió amablemente y se retiró hacia el desierto.







El desierto de Hamed es un lugar muy árido y hostil en donde el ardiente Sol quema sin piedad al desprotegido, debido a su piel clara y su género, Sofía tuvo que esconderse vistiéndose de hombre, a ella en realidad no le disgustaba eso, porque así tendría mejor movilidad si sucedía algo en un momento dado. Estuvieron cabalgando todo el día a caballo, ella con tres de sus mejores soldados y al caer la noche llegaron al pequeño poblado en medio del desierto. El lugar era como un oasis en medio de ese árido desierto y una salvación para muchos viajeros como ella y sus soldados.



Aparcaron sus caballos cerca de lo que parecía ser una posada y entraron en ella.



-General tenemos que ser en extremos cautelosos, según los informes aquí se refugian soldados del país de Sannan -le susurró uno de sus compañeros a Sofía, ella sabía perfectamente a que se refería, si eso era verdad y fueran descubiertos estarían en grandes aprietos.

-Tranquilo Balid, no nos descubrirán si actuamos normales -Sofía estaba un poco nerviosa debido a que en el país de Sannan, las mujeres no eran muy bien vistas en el ejercito y si descubrían su identidad estaría perdida.



Además de pantalones anchos, llevaba una camisa larga y una especie de túnica que le cubría su rostro, solo dejaba al descubierto sus raros ojos ambarinos. En la posada había un montón de hombres de fuerte aspecto y no solo eso, todos eran del reino de Sannan, eso puso en tensión a Sofía y sus 3 compañeros.



-No se preocupen -les susurró Sofía en voz baja y caminó en dirección al cantinero -vamos a quedarnos aquí ¿tiene habitación para 4? -preguntó con voz ruda.

-S... si señor.

-Primero comeremos así que por favor sírvanos.



El hombre asintió nervioso para luego ordenar a uno de sus empleados que preparar la comida, Sofía se sentó en una de las mesas y sus compañeros la acompañaron emocionados.



-Como era de esperarse de usted prin... disculpe, general -le dijo Azrat -nunca duda en nada, es usted impresionante.

-Será mejor que hables en voz más baja Azrat, recuerda que esta es una guarida de los soldados de Sannan -murmuró Anrid.

-Es verdad, tenemos que ser en extremos cautelosos chicos -respondió Sofía -aquí somos el enemigo, recuerden los que les dije en lugares como estos llámenme Andrew -ese era el nombre del padre de Sofía que había muerto sirviendo a su país.

-S... si, aunque suene un poco extraño entendemos.

-Bien aquí esta la comida así que, en cuanto terminemos por favor suban a la habitación y descansen; yo me quedaré aquí hablando con el cantinero.

-Pero eso... -protestaron.

-Es una orden -no protestaron más, el mesero dejó la comida y se retiró; Sofía tuvo que descubrirse el rostro para comer, en ese momento era vulnerable a que alguien descubriera su género así que comió rápido, una vez terminados, Azrat, Anrid y Balid subieron a la habitación un poco molestos porque no querían dejar a Sofía sola en ese lugar.



Sofía por su parte cubrió su rostro dejando al descubierto sus ojos ambarinos y armándose de valor se acercó a conversar con el cantinero.



-Usted parece extranjero señor -comentó el cantinero.

-Si, bueno vengo de Eurisa.

-¿Y qué hace tan lejos de su hogar?, en especial en un país donde hay tantos conflictos últimamente.

-Soy historiador, he venido a saber sobre la guerra entre los países de Sannan y Kasijistan.

-Eso es un tema delicado señor, pero por un módico precio le puedo informar todo lo que desee.



Sofía aceptó y le dio al hombre un saco con oro.



-Quiero que me hable del país de Sannan primero.

-Sannan es una región un tanto pequeña comparada con Kasijistan, pero esta bien prevista de riquezas y posee una formación militar muy rigurosa; he escuchado que a todos los hombres del reino se les exige una formación militar desde los 8 años y para ellos es algo muy honorable...

-Háblame del Rey y la nobleza.

-Bueno el Rey de Sannan es un hombre temible y muy codicioso, pero a la vez bastante astuto; él tiene 4 hijos cada uno es hijo de sus 4 esposas principales, se dice que tiene un enorme harem de mujeres muy hermosas; sus hijos tienen educación militar especial por eso tal vez ahora mismo estén comandando los ejércitos para la guerra.

-Descríbalos...

-El mayor y heredero al trono se llama Lillyl el es un duro guerrero, se dice que es despiadado y caprichoso, pero astuto como su padre; el segundo se llama Fraud, él es un poco como su hermano solo que más torpe en cuanto a estrategia militar; el tercero se llama Zahir, es bastante bueno con las armas pero es muy sumiso no conozco mucho de él y el último...



De repente una daga voló por el lugar cortando la oreja del cantinero.



-¿Qué tanto habla de nosotros viejo? -un voz masculina se escuchó en el lugar y todo quedó en silencio a excepción de los lamentos de dolor del cantinero, Sofía no se atrevió a voltear así que los hombres se le acercaron.

-Será mejor que contestes extranjero si no quieres morir -Sofía miró al hombre que le apuntaba con la daga, era sumamente hermoso, de piel morena bronceada como los hombres de Kasijistan, cabello corto negro y ojos grandes y expresivos color verde -¿qué quieres y quien te ha enviado a buscar información?

-Soy historiador y estoy escribiendo sobre la guerra de Sannan y Kasijistan, no veo cual es el problema con eso -desafió Sofía.

-Tu bastardo, será mejor que no me alces la voz a mi... soy el cuarto príncipe de Sannan, Kollec.

-Tu eras el último que faltaba en mi lista niño...

-¿Quieres morir?

-Tranquilizate Kollec -al otro lado de Sofía se había sentado otro hombre de apariencia hermosa piel tostada como la de Kollec, pero rasgos mas masculinos, una ligera barba, ojos fríos y cabello largo cogido por una coleta baja -tienes que guardar la compostura, este extranjero si que tiene agallas para desafiarte -miró a Sofía -no deberías estar por allí preguntando sobre nosotros amigo, es peligroso hay gente mala por allí que te puede hacer daño.

-Lo se, pero no tengo ningún inconveniente con eso, si alguien quiere molestarme le daré una lección.

-Fraud este chiquillo te está retando -exclamó alguien a espaldas de Sofía, su voz era seria y un poco burlona -quizás seas tu el que le deba dar una lección.



Sofía se levantó de su asiento y enfrentó al hombre que era mucho más alto que ella, ojos negros profundos, más joven que Fraud pero un poco mayor que Kollec, tal vez sea Zahir.



-Lo siento quisiera quedarme a jugar pero he de irme.

-¿Crees que después de tentar a la cobra puedes escapar tan fácilmente?

-Lo intentaré -se rió Sofía pero alguien la apresó por la espalda, le descubrió la cara un poco y le acercó un cuchillo a ella.

-Tienes una cara muy bonita chico, pareces una niña ya veo porque dicen que los de Eurisa son tan afeminados... que lástima que esa hermosa cara tuya quedará destruida -la voz de Kollec le susurró al oído.



Sofía guardó la calma, miró hacia las escaleras y como lo sospechaba, sus compañeros le miraban horrorizados, ella les guiño el ojo para luego en un abrir y cerra de ojos contrarrestar el ataque de Kollec, dejándolo anonadado. Le pateó el estómago dejándolo fuera de combate por un momento, ella se incorporó y corrió hacia la puerta seguida de sus compañeros, pero los detuvieron los algunos soldados de Sannan.



-Formación de ataque numero 4 -ordenó Sofía.



Ella y sus compañeros se pusieron en posición esperando el ataque de los hombres, cuando empezaron con el asalto los cuatro contraatacaron sin ningún problema dejando a todos noqueados y sin perder su formación original; cuando fueron acabado los tres principies se acercaron para defender su orgullo.



-Esperen hermanos -una voz grave les detuvo con autoridad desde la puerta, Sofía volteó para ver quien era pero ya era obvio que fuera el príncipe que faltaba, el heredero al trono Lillyl, el príncipe se acercó a ella y a sus hombres que estaban en guardia, la observó con sus alargados y hermosos ojos negros, ella mantuvo la mirada firme desafiándolo y él sonrió satisfecho.



-Guerreros de Kasijistan -concluyó luego de un largo rato de silencio -¿a qué se debe el honor de su visita?



Sofía le hizo frente acercándose a él, su melena negra y abundante se dejaba caer hasta la nuca y su piel bronceada le daba un exquisito tono café, la verdad ella estaba sorprendida con su belleza, sus hermanos eran muy hermosos también pero él se llevaba el premio. Era tan alto que tenía que mirar a Sofía desde arriba y eso le molestaba un poco a ella.



-Hemos venido de paseo -contestó sonriendo -pero el honor de tener príncipes de Sannan es todavía mayor, sobre todo porque estamos aún en tierra Kasijistana.

-Estamos de paseo también -rió por la ocurrencia de Sofía, se acercó a ella y susurrándole al oído sin que nadie lograra escucharlo además de ella, le dijo -pero que una chica sea un soldado de Kasijistan es muy impresionante.

-Diablos se dio cuenta -pensó Sofía retrocediendo un paso -no se a que se refiere señor -no dejó de mirarle aunque sin saber porque se había sonrojado un poco.

-General tenemos que hacer algo -le dijo Balid un tanto molesto -tenemos que salir de aquí.

-Lo sé Balid no te desesperes -Sofía miró nuevamente al príncipe que sonreía burlón -a sido un honor encontrarnos con los príncipes de Sannan pero estamos cortos de tiempo y tenemos que regresar a la capital.

-Deberían quedarse un poco más, nosotros les invitamos -contestó Lillyl.

-Hemos de rechazar su oferta majestad solo estamos de paso -sonrió Sofía.

-Bueno, pero he de admitir lo impresionantes que son los guerreros de Kasijistan, dejaron a todos nuestros soldados reales noqueados y solo son ustedes cuatro.

-Nuestro general es muy bueno -contestó Azrat -es mucho mejor que cualquiera de sus soldados.

-¿En serio? -preguntó el príncipe sonriente -entonces no le molestarás demostrarme sus habilidades.

-¿No te podías quedar callado? -reclamó Sofía a Azrat -bien pero si gano nos dejaran ir sin más, sanos y salvos.

-Esta bien tienes mi palabra de caballero -se inclinó y le tomó la mano.

-Solo dígame contra quien voy a pelear ¿contra usted? -Sofía apartó su mano bruscamente.

-Oh, no, no, yo seré el arbitro... la justa será contra mi hermano Zahir.

-Esta bien hermano acepto el desafío... voy a aplastar a este pequeño.

-Zahir, no juzgues a un libro por su portada, ahora todo se llevará a cabo aquí en este pequeño establecimiento, pueden usar cualquier cosa que esté a su disposición, la única regla será que... mmm... bueno no hay ninguna regla



Sofía estaba consternada tenía que ganar para que sus hombres fueran liberados y no podía permitirse morir a estas alturas.



-Por cierto pequeño soldado de ojos ambarinos -le llamó el príncipe -si pierdes te vendrás a palacio conmigo y seras mi sirviente -sonrió.

-Esta bien, pero eso no creo que suceda -respondió Sofía confiada.



Y la justa empezó el gran príncipe Zahir, empezó a atacar, sin que Sofía se diera cuenta sacó una gumia que parecía estar hecha de oro, plata y acero, había de ser bastante cara; Sofía lo esquivó por poco y corrió para alejarse de él pero sin darle la espalda, de sus pantalones sacó dos largas dagas afiladas y arremetió contar Zahir que le contrarrestó el ataque con la gumia.



-Maldición -susurró Sofía, el príncipe sonrió confiado en su triunfo.



Sofía tuvo que utilizar su increíble flexibilidad para zafarse de él pero perdió una de las dagas en el acto, Zahir sonrió triunfante, para cuando Sofía se dio cuenta tenía una herida en el brazo derecho y eso reducía sus posibilidades; sus compañeros le miraban preocupados mientras que los príncipes de Sannan se reían.



-Eres demasiado débil niño -le dijo Zahir en posición de ataque.

-Yo no estaría tan confiado si fuera tu -contestó Sofía desafiante.



Zahir le miró molesto y nuevamente arremetió contra ella usando la gumia, Sofía lo esquivó como pudo, a pesar de tener el brazo herido tenía su movilidad intacta, se agachó quedando debajo de Zahir, con la daga le rasgó la ropa dejando al descubierto un punto vulnerable, lo terminó con una patada y dejándolo sin aliento quedó en el piso desmayado; Sofía rápidamente colocó la daga en su nuca.



-He vencido así que si no quieren un hermano muerto, dejanos ir en paz -amenazó Sofía mirando directo a los ojos de Lillyl.



El príncipe sonrió claramente sorprendido e hizo señas para que desalojaran la puerta.

-Muévanse -les ordenó Sofía a sus compañeros.



Estos hicieron los que se les pidió, corrieron afuera y montaron sus caballos, Sofía dejó a Zahir en el suelo intacto y se cogió la herida, le dolía, bueno después de todo parecía ser algo profunda.



-Deberías atenderte antes de irte -le propuso el príncipe.

-No lo necesito, en mi caballo tengo herramientas de primeros auxilios, con eso llegaré hasta la capital -sonrió y caminó cautelosa hasta la puerta.

-Nos veremos pronto general.

-Si es en un campo de batalla, tenga por seguro que le mataré -amenazó Sofía y se escabulló, montó su caballo y se fue cabalgando con sus compañeros que la esperaban.



El príncipe Lillyl se levantó y ordenó que atendieran a Zahir que estaba inconsciente en el suelo, salió por la puerta para ver a Sofía que cabalgaba apresurada para escapar del lugar.



-Nunca había visto una mujer tan interesante -sonrió para si mismo -tiene que ser mía.

3 comentarios:

  1. Espero que les guste, de verdad que trato de que la historia sea interesante

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  2. chama!! kmbia las letras moradas por un color más claro0! xD no se distinguen muxo0! xD por cierto0 Lillyl es coño e su pepa xDDDD

    PD: mosk con la redacción xD

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  3. Si chama es un coño e su ergaa!! xD jajajaja y se pone peor mas adelante!!

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