Electric limonade

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viernes, 12 de marzo de 2010

Reinom

Cap 2: La princesa caballero no esperaba tal golpe.

Ya habían pasado dos meses desde el encuentro de Sofía con los príncipes de Sannan, su herida había tardado bastante en sanar debido a que no se atendió en seguida y cabalgó toda la noche en el desierto, aun tenía la venda puesta y una marca como recuerdo. Ella estaba estrenando con el arco.
-Majestad, su padre le ha llamado a la sala principal, tiene algo que conversar con usted -su criada personal le informó nerviosa.


-Voy enseguida solo dejame dar un tiro más -apuntó al blanco que estaba a 100 metros de distancia, al disparar casi acierta en el blanco.


-Es usted grandiosa majestad -le aduló la criada.


-Gracias pero aún tengo que perfeccionar ese tiro.
Sofía dejó lo que hacía y se soltó el cabello que llevaba recogido dejando ondeante la cascada de su cabello castaño cobrizo para dirigirse a la sala principal en donde le esperaba su padre.
El Rey por su parte tenía unos invitados bastantes particulares ese día.
-Entonces ese sería el acuerdo para acabar con la guerra -afirmó el Rey -se tiene que casar con alguna de mis hijas y los dos países se unirán.


-Eso es exactamente su majestad -Lillyl se encontraba conversando con el Rey en el salón principal, con él se encontraba su hermano Zahir y uno de sus sirvientes; en salón a los costados del Rey estaban la Reina y todas sus hijas exceptuando a Sofía que aún no llegaba y a la menor que aun no tenía edad para casarse.


-Yo elegiré a una de sus hija para que sea mi esposa y cuando ascienda al trono ella será Reina, nuestros países siempre estarán unidos así que no habría problema.


-La guerra acabaría -continuó el Rey.


-Y así tanto sus ciudadanos como los de Sannan vivirían en completa armonía.
Tras pensarlo un poco el Rey asintió mirando a su esposa, ella colocó su mano sobre la de él para darle animo.
-Esta bien, pero será hoy, tienes que elegir ahora mismo tu futura esposa.
En ese momento se abrió la puerta de la sala y entró Sofía haciendo un reverencia.

-Con su permiso padre, lamento llegar tarde -Sofía levantó la mirada y al ver a los príncipes quedó anonadada -t... t... tu -se refería a Lillyl -¿qué estas...?¿por qué...?
Se acercó a su padre.
-Padre ¿qué sucede?


-Estamos firmando un tratado de paz Sofía -le respondió su padre -príncipe esta es la cuarta princesa del reino de Kasijistan, mi hija Sofía.


-Ah... que bueno -suspiró Sofía un tanto aliviada, miró a Lillyl que le sonreía burlón y ella frunció el ceño.


-Ya he decidido -declaró Lillyl.


-¿Decidir?, ¿decidir qué? -preguntó Sofía desconfiada.


-La princesa Sofía será mi futura esposa.


-¡¿QUÉ!? -exclamó Sofía perdiendo las fuerza en la piernas -¿tu qué?


-Pero príncipe, está aquí mi primera hija y...


-No se preocupe Rey, usted me dijo que eligiera ahora y he decidido que la princesa Sofía será mi Reina.
Sofía les miraba, estaba tan confundida que todo lo que decía el príncipe no conseguía llegar a su cerebro para analizarlo.
-Padre ¿a qué se refiere el príncipe?


-Hija, hemos hecho un tratado de paz pero para que el tratado se lleve a cabo una de ustedes se tiene que casar con el príncipe heredero.


-¿Y por qué tengo que ser yo?


-Porque eres la que he elegido -contestó Lillyl sonriendo -preparate pequeña guerrera porque ahora serás mi prometida.
Sofía le miró con ira en los ojos y luego miró a su padre pidiendo misericordia.
-Hija esto es importante para el país, necesitamos detener esta guerra -su padre estaba aún más triste que ella pero no podía evitar lo que sucedía.


-Esta bien aceptaré el compromiso -respondió afligida -pero con la condición de que no me vas a quitar la libertad de seguir entrenando mis habilidades militares.


-Yo nunca te quitaría tu libertad de hacer cualquier cosa que desees princesa mía -sonrió el príncipe y se acercó a ella, le tomó el mentón con una mano y le besó la frente, luego le tomó un mechón de cabello.


Ella se sonrojó un poco sus padres observaban con sorpresa y sus hermanas con envidia, sobre todo su hermana mayor Aneeda, si su piel se pudiera pigmentar su piel del color de su humor, fuera de un verde patente.


Al terminar la reunión todas la princesas salieron del gran salón entre ellas Sofía que estaba afligida por lo ocurrido, si se casaba con él se tendría que alejar para siempre de lo que conocía y lo que le era seguro, sería nuevamente una extranjera en su casa.


-No te creas que porque el príncipe te eligió eres especial -le lanzó Aneeda -solo eres una estúpida extranjera inútil, no eres ni por mucho mas bonita que nosotras, nosotras somos las que deberíamos representar al país no una chica que ni siquiera tiene el aspecto de una Kasijistana -Aneeda abofeteó a Sofía que no hacía nada para defenderse, ella creía que esas palabras eran ciertas así que no se excusaba -tu bastarda, no entiendo como padre te dejó quedarte en palacio -le abofeteó la otra mejilla.


-Aneeda tranquilízate -le rogaban sus otras hermanas -si padre te descubre te castigará.


-Bueno te dejo por ahora pero ni pienses que estarás bien con nosotras solo porque el príncipe te eligió.
Sofía no sabía si llorar o enojarse, las palabras de su hermana siempre las aceptaba como ciertas; ellas se fueron y las dejaron sola; la noche comenzó a caer así que decidió ir al jardín para admirar un poco la Luna solitaria del desierto. Se sentó en en medio del enorme jardín de flores desérticas y miró la Luna, suspiró.
-¿Realmente necesitas ser tan débil frente a tus hermanas? -la voz de Lillyl se escuchó tras de ella -no veo porque una mujer como tu se deja intimidar por esas malcriadas.


-¿Qué quieres? -Sofía le miró enojada, para luego suspirar y apaciguar sus ojos -lamento mi rudeza.


-No hay problema, se que eres así -se sentó a su lado y le sonrió -no me has contestado la primera pregunta.


-Mmm... supongo que no puedo ser irrespetuosa con ellas.


-Eso es cierto, pero dejar que te abofeteen por algo que es de fuerzas mayores a ti, creo que tus hermanas no saben como ser buenas hermanas mayores.


-No las culpo, en realidad ellas no me consideran su hermana -suspiró y le miró con ojos un poco tristes pero sonriendo -para ellas yo soy solo una extranjera.


-¿Por qué? ¿solo porque eres exótica y mucho más hermosa?
Sofía se sonrojó un poco y le sonrió sin apartar la mirada.
-No soy tan bonita como ellas, soy de piel pálida sin color, cabello muy extraño y ojos...


-Tu piel es blanca y pura sin ninguna suciedad, tu cabello cobrizo destaca tu personalidad de fuego y tus ojos ambarinos demuestran tu lado más hermoso y directo -empezó a elogiarla eso hizo que se ruborizara aún más -eso es lo que me parece más fascinante de ti -la tomó por el mentón y se acercó a su rostro, sus labios casi se rozaban y ella estaba muy nerviosa -aunque estés apenada como ahora, jamás desvías la mirada.
Sofía le empujó y se levantó.
-Príncipe no debería acercarse tanto, es molesto -Sofía le miró por encima de su hombro -lo lamento es que yo...


-No te preocupes -el príncipe se incorporó y otra vez se hizo la diferencia de tamaño -vaya si eres pequeña.


-No te metas conmigo.


-Lo siento -rió -así te ves tan linda...


-Escucha... yo solo acepté este matrimonio para salvar a Kasijistan de la guerra -dijo Sofía un tanto afligida -no te prometo enamorarme de ti ni nada parecido, no puedo permitirme el lujo de amar a nadie, así que si entiendes mi posición por favor no me toques hasta que esté psicológicamente preparada para asumir el papel de... de... -tragó saliva -la madre de tus hijos.


-¿Estás preocupada por eso mi Airen?, no te preocupes yo entiendo pero eso de no enamorarse de mi es totalmente imposible... -le tomó con delicadeza un mecho de pelo, sus ojos alargados color negro la miraron fijamente -porque yo haré que hasta la última fibra de tu ser me quiera, me ame y me desee, así que preparate bien.






Sofía se sonrojó y el príncipe sonrió encantado. Una ráfaga de viento hizo que ella se distrajera por un momento pero el tiempo fue suficiente para que él se acercara y le robara un beso, ella se resistió al principio pero después no pudo negarse al dulce sabor de los labios de príncipe, pensó que sería desagradable pero su sabor era dulce como el chocolate y embriagador como el fino brandy. Al separase de ella, sintió un gran vacío pero luego recapacitó.
-¿P... p... pero qué rayos? ¿por qué hiciste eso? -Sofía estaba nerviosa y ruborizada, se cubrió los labios con la mano y miró enojada al príncipe que sonreía -no te diviertas a costa mía bastardo.


-¿No me digas que esa era la primera vez que besabas a alguien? -preguntó desafiante Lillyl.


-E... eso no te importa estúpido -Sofía le hizo frente furiosa, le sacó la lengua para luego salir corriendo -será mejor que no me molestes más idiota si no quieres que tu futura esposa te patee el trasero; buenas noches -gritó desde la lejanía.


Lillyl quiso retenerla, pero ya eran muchos juegos por una noche, ella pronto se acostumbraría a él así que no podía apresurar las cosas, además le parecía sumamente linda la inocencia interna de la princesa, ella es una mujer de carácter fuerte y directa por un lado, pero dulce e inocente por el otro.
-Ahora me gusta más -sonrió para si y contempló la luz de la Luna llena que insidia directamente sobre él.



Sofía no pudo dormir muy bien esa noche, estaba preocupada por el hecho de tener que casarse con un completo extraño y porque ese extraño era el más bastardo del reino enemigo.
-¿Cual será el problema de ese tipo?, robándome un beso, diciendo que me hará que me enamore de él, solo porque es el príncipe heredero, además de guapo, inteligente y... oh Dios, estoy empezando deliberar -se sonrojó -hoy no quiero salir de la cama -se escondió bajo las cobijas -no quiero encontrarme con él -suspiró recapacitando -no puedo tener una actitud tan cobarde, mi padre seguro me diría lo mismo.
Así pues se levantó de la cama apresuradamente, apenas estaba amaneciendo así que cuando sus mucamas fueran a despertarla ella ya no estaría allí; se vistió rápidamente y encima de la ropa se colocó una capa con capucha para no ser vista por los príncipes y así ir a cabalgar un poco antes del medio día.


Caminó a toda prisa por el palacio, a pesar de ser tan temprano el calor del país desértico era patente pero debido a que ella ya estaba acostumbrada no le molestaba, al llegar a los establos se encontró con una sorpresa un tanto desagradable, cepillando a un semental hermoso de pelo negro estaba Zahir, él se percató de su presencia antes de que ella pudiera huir.


La miró con ojos fríos, bueno, después de que ella le diera una paliza haciéndose pasar por hombre y que después tu hermano se vaya a casar con ella, es algo duro.


-Buenos días -saludó Sofía algo preocupada.


Zahir la miró y asintió, luego volvió a lo suyo.
-Mmm... que hermoso caballo -se acercó ella y le acarició la sien el caballo que pareció un poco alterado al principio luego se dejó acariciar y relinchó, Sofía rió y acarició al caballo nuevamente -luce feliz -comentó ella -debe estar contento de que le atiendas bien -le sonrió a Zahir que la miraba extrañado.


-Es el caballo de mi hermano -contestó y no habló más.


-Bueno tengo que irme, que pases buen día Zahir -se despidió Sofía -ah y si ves a tu hermano por favor no le digas que estuve por aquí, es más, que no me has visto, por favor -Sofía se acercó a su caballo y lo montó, Zahir la miró de reojo hasta que se alejó cabalgando.


-Que mujer más extraña -susurró Zahir -a pesar de que casi le amputo el brazo me trata como si nada y me pide semejante cosa... no sé que ve mi hermano en una mujer que anda por allí con despreocupación y con tan poca elegancia y femineidad -suspiró -¿te gustó muchacho? -le preguntó al caballo -es raro que dejes a alguien a parte de mi y Lillyl que se te acerque.
Contestando el caballo relinchó, Zahir sonrió y siguió cepillándolo.


Lillyl caminaba perezosamente por todo el castillo buscando a Sofía, las mucamas le había dicho que cuando fueron a levantarle en la mañana ella no estaba y todos a los que les preguntaba no la habían visto; ya era casi medio día y estaba frustrado.


-Algo me dice que esta tratando de evitarme -se dijo con ironía.
Se dirigió a los establos y se encontró con su hermano que se estaba alistando para cabalgar.
-Buenos días Zahir ¿cómo esta todo?


-Buenos días hermano todo esta muy bien, este palacio es de mi agrado y a pesar de la guerra los sirvientes me tratan muy bien.


-Son la servidumbre, no se pueden quejar... mira ¿por casualidad no has visto a mi futura esposa?


-Me dijo que no te dijera que se fue a cabalgar esta mañana como a las 6.


-¿Y por qué me lo dices?


-Porque eres mi hermano, soy más leal a ti.


-O es porque quizás no te cae muy bien después de haberte pateado el trasero.


Zahir frunció el ceño y montó el caballo.
-Voy a dar un vuelta por la ciudad, te veo...


-No, no... espera, voy contigo -le detuvo Lillyl -tengo que encontrar a mi Airen.


-¿Airen?, no has llamado a una mujer así desde tu primera novia.


-Es algo importante, Sofía realmente me agrada.


-Pero no la amas.


-No lo sé, solo quiero hacerla mía.


-Sabía que solo era un capricho.


-Digamos que nunca había tenido una mujer que fuera tan directa -Lillyl ya había terminado acomodar a su caballo para montarlo -es terriblemente interesante y prefería escogerla a ella que a las otras que son muy malcriadas, teníamos que parar esta guerra y gracias a Dios que ella era una de las hijas del Rey.


-Si, como sea... muévete que quiero salir de aquí antes de que anochezca.


-Si, si... no te enojes -le sonrió y montó el semental negro -vamos.

Cabalgaron rápidamente hacia la ciudad; Zahir buscando algo que hacer y Lillyl buscando a Sofía.

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