Cap 4: La princesa caballero lleva al príncipe de la arrogancia al jardín secreto
Sofía se levantó precipitadamente, al hacerlo la cabeza le dio vueltas y sintió que le estallaría, se sobó las sienes y se acostó en la cama nuevamente con cuidado.
-¿Que rayos me ha pasado? -se preguntó con voz temblorosa -no recuerdo nada después de que comencé a beber, pero al parecer llegué a mi habitación sana y salva... mmm... me duele la cabeza -se quejaba.
En ese momento llegó la criada a despertarla.
-Buenos día majestad, princesa Sofía... es hora de levantarse -la chica abrió las cortinas dejando entrar la intensa luz -Sofía se tapó el rostro con las cobijas.
-Más tarde Ada ahora quiero dormir un poco más.
-No puede princesa, sus padres, hermanos y los invitados de Sannan la esperan en el comedor principal para desayunar.
-Ahora lo que menos quiero es comer.
-Muévase princesa -la criada le haló las cobijas dejándola completamente desprotegida del Sol.
-Anoche llegó tan cansada que ni siquiera se quitó la ropa -comentó mientras la chica mientras preparaba la ropa de Sofía para ese día.
-Si bueno, la verdad no recuerdo mucho -Sofía se dirigió tambaleante hasta el baño en donde se dio una pequeña ducha que la hizo sentir mejor y se cepilló los dientes.
-En la cama le dejé la ropa princesa... por favor apúrese que le esperan -la chica le sonrió antes de irse.
Sofía se tiró en la cama con el cabello mojado y solo cubierta por la toalla.
-Ah, nunca más vuelvo a beber cerveza en mi vida -se colocó la mano en los ojos para cubrirse del Sol, escuchó la puerta abrirse-Ya sé que tengo que ir a ese estúpido desayuno con la familia Ada, solo dame un segundo no me siento bien -suspiró sin mirar solo cerró los ojos, hasta que se acercó lo suficiente a ella como para darse cuenta que no era la sirvienta.
Apartó su mano poco a poco pero aún así la luz le encandiló, después de poder recuperar la vista se horrorizó al ver a Lillyl parado justo frente a ella con una sonrisa pícara y una mirada lasciva. Ella se sentó precipitadamente cogiendo fuertemente la toalla que la cubría.
-¿Qué.. qué rayos haces aquí? -Sofía estaba conmocionada, sonrojada y muy, muy mareada.
-Solo he venido a darte los buenos días cariño -se acercó a ella y se apoyó de la cama quedando muy cercanos.
El corazón de Sofía latía rápidamente y su respiración se tornó pesada.
-¿Qué me pasa? -pensó.
-Parece que recuerdas lo de anoche -le susurró Lillyl al oído y ella tembló ligeramente.
-¿D... de qué hablas? yo no recuerdo nada después de que empecé a beber -contestó mirándole molesta.
-Puede que tu mente no lo recuerde, pero tu cuerpo claramente lo recuerda.
-¿Qué me hiciste idiota? -preguntó furiosa y apenada.
-Solo esto -la besó como la noche anterior, primero un beso tierno y después poco a poco se volvía apasionado.
Sofía trató de resistirse pero al final no pudo; el aroma del príncipe era dulce y embriagador, el calor de sus manos sujetándole el rostro, labios lascivos y suaves, su aliento mezclándonose con el de ella; nunca había besado a nadie así y todavía más importante nunca se había sentido de esa manera, se sentía caliente y frágil como una muñeca, ella odiaba ser frágil pero en ese momento no le importó.
Lillyl se alejó de ella un poco para observarla y dejarle respirar; sintió una ligera inquietud y excitación cuando le miró el rostro, Sofía en verdad era muy hermosa pero en ese momento se veía más que hermosa, se veía sexy y provocativa; el cabello alborotado y las gotas de agua cayéndole por el rostro hasta llegar a sus pechos, los ojos ambarinos entrecerrados y cristalinos, las mejillas ruborizabas y los labios entreabiertos jadeando.
-Dios Sofía... mi amor, eres completamente hermosa -Lillyl le acarició el rostro ella tembló ligeramente ante el contacto con su piel pero luego se relajó.
Él le acarició los labios con la yema de los dedos y ella suspiró, a pesar de estar increíblemente apenada no dejaba de mirarle a los ojos, esos ojos negros profundo e insondables, increíblemente irresistibles a su mirada.
Pero no comprendía porque no podía dejar de mirarle, no comprendía porque su corazón latía tan rápido con solo una caricia en su rostro, era algo normal después de todo pronto seria su esposo; ella nunca había experimentado el amor y no quería verse envuelta en ese incómodo sentimiento, no podía darse el lujo de enamorarse de él.
Sofía le apartó la mano para que la dejase.
-Ya déjame todavía no nos hemos casado así que aun no tienes derechos sobre mi -le reprochó guardando la compostura -así que por favor vete de mi habitación que necesito vestirme para ir a desayunar con todos -y ni se te ocurra entrar hacer eso de nuevo.
Lillyl sonrió tranquilo, sorpresivamente le dio a Sofía un beso en la mejilla y se fue, pero antes de retirarse le dijo de espaldas sin mirarla.
-Como sea haré que caigas de amor ante mi -se fue cerrando la puerta a su paso.
Sofía estaba completamente colorada, con la mano en la mejilla besada y el corazón latiendo tan rápido que pensó que se le saldría por la boca.
-Pff -Sofía se acostó en la cama para relajarse un poco -¿qué se cree ese diciendo esas cosas tan estúpidas? -a pesar de decir eso en voz alta no podía evitar sentirse ansiosa por saber que haría para conquistar su corazón.
-¿Donde estabas hermano?, el Rey y su familia nos esperan para desayunar.
-Si, bueno estaba un poco ocupado ahora -rió entre dientes y siguió caminando.
-No quiero saber que estabas haciendo -suspiró Zahir siguiéndolo.
-Tampoco te iba a contar -le sonrió pícaramente -que seas mi hermano no quiere decir que te tenga que decir todo.
-Eso lo sé.
Al llegar al comedor principal, estaba la familia real sentada en la mesa, a excepción de Sofía y el heredero al trono, el primer príncipe de Kasijistan.
-Buenos días príncipe Lillyl, príncipe Zahir -les saludaron todos y ellos hicieron lo mismo, luego se sentaron en sus respectivos asientos.
La posición de los asientos estaban por orden de jerarquía, el Rey estaba en la cabecera con la Reina a su derecha, el asiento del heredero a su izquierda el primer príncipe Abbad junto con el de su esposa Marlyn; luego el segundo Aron; el tercero Mikhail y el cuarto Safir el más pequeño de los varones; al frente de ellos estaban las princesas, la mayor, Aneeda, tenía la edad de Lillyl, 23 años, pero lucía más vieja; la segunda princesa Mina, era bastante agraciada y seria se parecía un poco a Fraud; la tercera, Marie, era como una niña pequeña a pesar de ser un año mayor que Sofía era muy infantil e inexperta igual a Kollec; después Sofía; y por último menor de las princesas Bea gemela de Safir.
-Disculpen la demora -Sofía llegó al comedor un poco extenuada, posiblemente haya ido corriendo, se sentó entre Bea y Marie -buenos días a todos -dijo con expresión un poco seria y todos le saludaron.
-Bueno ya todos podemos empezar a comer tranquilamente -dijo el Rey sonriendo.
-Pero padre aun Abbad no ha llegado -dijeron Bea y Safir al mismo tiempo como si se leyeran las mentes.
-He olvidado decirles que Abbad tiene una reunión con los magistrados desde ayer, tiene algo que ver con lo presos políticos -comentó Aron -lamento no haberles dicho.
-Como heredero esta bastante preocupado por ese tipo de cosas, sobre todo porque la guerra ya no está en el primer plano -respondió Mina y miró a Sofía que frunció el ceño.
Todos mantenían una conversación vivaz y tranquila, parecía que se llevaban muy bien, solo Sofía se excluía de la conversación en la mayoría de los casos.
-Hermanita ¿no te sientes bien? -preguntó Bea.
-Si, te vez un poco pálida... bueno más de lo normal -rió Safir.
De todos sus hermano, ellos dos parecía los únicos que en verdad quería y apreciaban a Sofía, quizás porque eran hijos de la misma madre, ella les sonrió para despreocuparlos.
-No es nada, me siento un poco mareada; eso es todo -sonrió nerviosamente.
-¿Es porque trabajaste muy duro ayer en el cuartel? -preguntó Bea -porque ayer ni siquiera cenaste.
-Ah... bueno... supongo -mintió Sofía.
Lillyl rió entre dientes al ver la cara apenada de Sofía.
-Hermanita ¿cuando podré empezar con el entrenamiento militar para ser como tu en el futuro? -preguntó Safir ansioso -quiero poder luchar como tu -sonrió animado.
-Yo también quiero, yo también -exclamó Bea.
Sofía sonrió amablemente y miró a su padre que también sonreía.
-Bueno si padre lo permite este mismo año cuando cumplan los 9 podemos empezar -les dijo -estoy segura que los dos serán unos maravillosos soldados.
-¿Enserio lo crees?
-Si... -sonrió.
Luego sus otros hermano cambiaron el tema con la intensión de no darle mucha importancia a Sofía, cuando todos terminaron Lillyl les interrumpió.
-Deberíamos fijar una fecha para la boda majestad -le dijo Lillyl al Rey, esté estaba un poco sorprendido y Sofía completamente colorada.
-Bueno, tengo que retirarme estoy muy ocupada -dijo ella tratando de escapar.
-No hija espera el príncipe tiene razón tenemos que fijar la fecha de la boda.
Sofía suspiró y se volvió a sentar. Sus hermanos se retiraron por ordenes de su padre, solo se quedaron Lillyl, el Rey, la Reina y Sofía; hasta Zahir se retiró.
-Bien este es un tema muy delicado, no hay nada más importante en una boda que la fecha.
-Tiene que ser un día muy especial -sonrió la Reina y miró al Rey -nuestra boda fue el día que cumplía años el Rey.
-Si, fue un día maravilloso, el mejor cumpleaños que he tenido -sonrió el Rey a su Reina.
Sofía los miró entornando los ojos, la verdad sus padres se querían en exceso y eso aunque no le molestaba, se sentía incomoda estar mucho rato con ellos cuando se ponían tan melosos. Lillyl observaba de cerca a Sofía y sonreía por sus cambios de humor tan repentinos, ella era muy expresiva y todo lo que sentía lo reflejaba en su rostro.
-Bueno ¿qué les pareces en esa fecha a comienzos de primavera? -Sofía sonrió con ternura apoyándose de su brazo y mirando a sus padres.
-Pero hija mía, esa fecha es... -intervino su madre un tanto preocupada.
-No hay problema, estoy segura de que estaría feliz por eso madre -sonrió para calmarle.
-Si lo prefieres de esa manera... ¿pero qué hay de usted príncipe?
-Mientras mi princesa esté feliz, yo también lo estaré -sonrió y miró a Sofía que estaba shockeada.
-Como sea, me retiro -se levantó ruborizada -con su permiso.
-Oh hija... ¿qué vas a hacer en este momento? -preguntó su padre.
-Bueno... mmm... necesito organizar algunos asuntos en el cuartel y luego voy a practicar mi tiro con arco, ¿por qué? -mintio para poder salir de palacio.
-Siempre haciendo lo mismo -suspiró su madre -¿por qué mejor no llevas al príncipe a conocer la ciudad?
-Pe... pero yo...
-Me parece una estupenda idea, así se conocen mejor el uno al otro -concordó su padre.
Sofía estaba impactada de lo estúpidos que podían llegar a ser sus padres, bueno tal vez se sientan mal por tener que obligarla a casarse así que trataban de apaciguar las cosas entre ella y Lillyl. Sofía no podía negarse a un pedido directo de sus padres así que se fue refunfuñando junto con Lillyl a la ciudad a caballo.
-Dime una cosa -le dijo Lillyl mientras que cabalgaban lentamente por el centro de la capital -¿qué tiene de especial principios de primavera?
Sofía le miró sonriendo.
-Se-cre-to -rió y se adelantó con el caballo, Lillyl la alcanzó rápidamente.
-Vamos dime -insistió.
-Bien, bien... -refunfuñó y le miró un poco melancólica -el día que nos casaremos es el día del nacimiento y muerte de mi padre -suspiró -¿feliz?
Lillyl quedó un poco consternado pero ella le sonrió para demostrale que no importaba.
-Elegí esa fecha porque cuando era pequeña le prometí a mi padre que para el día de su cumpleaños le regalaría mi boda -le sacó la lengua retándolo -que su muerte haya sido el mismo día que murió no tiene nada que ver con mi promesa igual tengo que cumplirla.
-Ya veo... que linda eres al recordar algo como eso.
-No necesito tus halagos... todavía estoy molesta contigo por lo de esta mañana -refunfuñó -así que no trates de compensar las cosas.
-¿Estás molesta por qué no continué? -sonrió con picardía y Sofía se sonrojó.
-P... por supuesto que no pervertido idiota... estoy molesta porque entraste a mi habitación sin permiso y me atacaste de esa manera -frunció el ceño -ven vamos por aquí.
-Síguete convenciendo de eso querida -le dijo y la siguió.
Sofía lo guió por dificultosos lugares entre la ciudad, Lillyl la seguía dudoso pero no decía palabra.
-A partir de aquí tenemos que caminar -le dijo Sofía deteniendo el caballo y apeándose de el.
-¿Pero qué dices? -Lillyl miró aquel callejón sin salida y luego miró a Sofía.
-Ven confía en mi un poco -Sofía le miró tranquila apaciguando sus dudas.
Lillyl no tuvo más opción que hacer lo que ella le pedía, después de todo la confianza es la base de una sólida relación y él se tenía que ganar el corazón de ella a toda costa, se apeó de su caballo también, ella los sujetó a unos postes que estaban por allí.
-Ellos estarán seguros allí no te preocupes de que alguien los pueda robar -le dijo y caminó por el callejón, él la siguió cauteloso hasta que llegaron al final de callejón que no parecía tener salida.
-¿Y ahora qué?
-Por aquí -Sofía palpó la pared sucia y un pasadizo se abrió -vamos, ¿o le temes a la obscuridad? -inquirió con malicia.
-Me subestimas princesa -Lillyl se acercó a ella y le tomó el mentón, ella se sonrojó y frunció el ceño.
-Dejate de juegos sino no te enseño lo que te iba a mostrar -le reprendió.
-Esta bien, esta bien -rió y se apartó un poco.
-Bueno entonces vamos.
Se adentraron por el pasadizo, era una especie de pasillo bastante obscuro y húmedo, con un leve olor a cloaca. Lillyl estaba muy incomodo pero aun así seguía a Sofía.
-¿Cómo puedes ver por donde vas si esta tan obscuro? -preguntó.
-He pasado millones de veces por aquí -contestó -no te vas a perder no te preocupes -ella le tomó la mano para guiarlo.
Lillyl hay estado millones de veces con innumerable cantidad de mujeres, pero era la primera vez que una de ellas era de esa manera con él, cuando ella le tomó la mano sintió cálida la palma de la mano y a pesar de toda esa obscuridad, humedad y hediondez; sentía el calor de su presencia y por eso confiaba; él era muy conocido por ser completamente desconfiado de las personas que le rodeaban, inclusive desconfiaba de su propia familia pero con ella era diferente. ¿Por qué?, se preguntaba.
-Ya llegamos -Lillyl se espabiló, se había perdido en sus pensamientos y no había prestado atención al camino, llegaron a lo que parecía ser otro camino sin salida -aquí hay una puerta como la de allá atrás -Sofía empujó la pared con la mano que le quedaba libre, sin soltar la de Lillyl.
Una ráfaga de viento se coló por puerta mientras ella la abría, Lillyl se cubrió los ojos por la luz tan brillante que provenía desde afuera ¿había pasado tanto tiempo en la obscuridad?; cuando sus ojos se acostumbraron pudo visualizar la silueta de Sofía rodeada por un halo de luz. Sofía lo haló por la mano y se adentraron en la luz al pasar la puerta se cerró a su paso.
-Este es mi lugar secreto -le dijo Sofía sonriendo, aun no le soltaba la mano y en vez de eso le arrastró hasta lo que parecía ser un mirador.
El lugar era bastante amplio, tenía innumerable flores, incluso tantas como las que había en el jardín del palacio, era bastante extraño ya que era un país desértico. Y no solo eso, también cuando se acercaban hasta el extremo del jardín se podía ver el desierto que rodeaba a toda la ciudad, un desierto hermoso y a pesar de ser árido era bastante fresco.
-Debido a que Kasijistana es un país tan árido tenemos problemas para cultivar cualquier cosa, nuestra economía se basa mayormente de petróleo, textiles, pero somos bastante buenos con el comercio con extranjeros.
-Eso ya lo sé, ¿a qué viene esta clase de cultura Kasijistana?
-No seas tan antipático -le apretó la mano -trato de mostrarte un punto... tu país es mucho más surtido en clima y por eso tienen algún tipo de agricultura... en tu país pueden crecer flores fácilmente -suspiró -un día en el que estaba harta de eso le dije a mi padre que haría todo lo posible para cultivar flores en el desierto... -rió -fue terrible, una niña de 10 años buscando por todas partes, mi padre trajo de Eurisa tierra fértil así que hicimos una especie de invernadero en el palacio, ese es el jardín... pero yo quería un lugar en donde las flores pudieran crecer en tierra de Kasijistan.
-Así que encontraste este lugar.
-Si -sonrió -un día me perdí por la ciudad y terminé en el callejón siendo perseguida por gatos callejeros, atravesé la puerta por accidente al recostarme de la pared y terminé en el pasillo obscuro, la puerta no se podía abrir así que reuní todo mi valor y camine hasta llegar al final, pude abrir la puerta de allí así que entré.
-¿Entonces le temes a los gatos?
-¡ESE NO ES EL PUNTO! -gritó frenética -Tch, idiota... ¿para qué me molesto en decirte nada? -Sofía iba a apartar su mano de la Lillyl pero él la retuvo.
-¿Y qué sucedió cuando llegaste aquí? -preguntó aferrándose fuertemente a la mano de Sofía, ella trató de liberarse pero como no pudo decidió continuar con su historia.
-Este sitio estaba repleto de girasoles... -suspiró resignada para luego sonreír -era la primera vez que veía uno de verdad así que al ver que florecían aquí tan vivaces decidí que este sería el sitio... mi sitio, en donde podía plantar flores.
-¿Pero por qué la tierra aquí es diferente?
-Mmm... creo que es debido a que es bastante fresco, el Sol no las seca tan rápido y vengo casi todos los día a regarlas.
Lillyl miró al rededor, había una cantidad extensa de flores, pero solo unos poco girasoles.
-¿No se supone que esto estaba repleto de girasoles?
-Así debería ser, pero al parecer solo florecen en esa cantidad cuando es verano, ahora que es casi invierno se mantienen unos poco, pero pronto morirán... -iba a acercase a los girasoles y se dio cuenta de que todavía tenía cogida la mano de Lillyl, se sonrojó un poco y sacudió el brazo para que le soltara -¿puedes soltarme?
-No quiero.
-¡¿Y tu crees que me interesa que quieras?! -preguntó irritada.
-No, pero no quiero soltarte, quiero quedarme un rato más así... cuando tengo tu mano entre la mía se siente cálido.
Sofía se sonrojó aun más pero se quedó quieta, Lillyl sonrió complacido y se acercó a ella aun más; el corazón de Sofía comenzó a latir tan rápido que sintió nuevamente que se le saldría del pecho, tragó saliva; Lillyl se arrodilló y le besó la mano, ella estaba anonadada.
-Sé que estamos enrollados con todo eso del matrimonio, y se decidió sin que tu lo supieras desde un principio, creo que debes sentirte irritada por eso a pesar de decir que no te importa -sonrió -por eso quiero hacer las cosas bien desde ahora ¿si?
Sofía estaba sorprendida, en verdad con lo del matrimonio arreglado se ha estado sintiendo verdaderamente incómoda.
-Princesa Sofía... ¿me harías el honor de ser mi esposa? -le propuso sacando un anillo de su bolsillo con la mano que tenía libre.
-Yo... yo... -estaba colorada, miraba a los ojos de Lillyl, esos ojos negros absorben la mirada de cualquiera, aunque no podía leer lo que estaba pensando como con la mayoría de las personas, pudo sentir una leve sensación de confianza, así que sonrió para aligerar la carga de él también, tal vez le incomoda lo del matrimonio también -si -respondió serena.
-Eso es bueno, no quería que te negaras... porque sería un matrimonio a la fuerza -se levantó y le acarició el cabello -mi querida Airen.
-¿Qué es Airen? -preguntó.
-Para lo asiáticos, en el idioma de los Chinos significa la mujer más importante o amante.
-Que extraño eres.
-No más que tu.
-Si... pero como ya te había dicho con anterioridad, no puedo prometerte enamorarme de ti -le recordó seria.
Lillyl simplemente rió y con actitud arrogante tomó la barbilla de Sofía.
-Pero, si querida... -sonrió -ya estas rendida a mis pies.
Sofía se irritó frunciendo el ceño y sacudiendo la mano para que le soltara, luego con la misma le propinó un derechazo a puño cerrado dejando a Lillyl en el suelo.
-Piensas lo que quieras príncipe de la arrogancia -espetó -pero si vuelves a decir incoherencias como esas de nuevo, no solo terminarás con un golpe en la cara -frunció el entre cejo y se alejó de él.
Lillyl no podía contener la risa, con la mejilla roja por el fuerte golpe miraba a Sofía.
-Ninguna mujer antes me había golpeado de esa forma solo por decir eso -rió -de verdad eres muy graciosa.
-Deja de reírte de mi bastardo, o te dejo aquí.
-Solo tengo que salir por la puerta ¿no?... no me preocupa mucho que te vaya sin mi.
-Bueno veras... ninguna de las dos puertas se abren por este lado -le miró con sonrisa maliciosa -para salir de aquí tengo un truco... por eso fue que la primera vez no pude salir en mas o menos... 8 horas... si sigues molestando te dejaré aquí y no te vendré a buscar hasta mañana... no digas nada estúpido -le miró irritada.
-Bien, bien -rió -no te enojes.
Sofía se tranquilizó un poco y recorrió el lugar para cuidar a las flores, Lillyl solo la miraba sentado mientras ella caminaba de aquí para allá; Sofía lucía bastante atenta cuando se trataba de cuidar a las flores, su expresión era realmente relajada y una sonrisa de satisfacción y felicidad iluminaba su rostro de forma encantadora. De pronto Lillyl sintió que su corazón latía con rapidez.
-¿Qué es esto? -se preguntó incrédulo en su mente -siento que se me sale el corazón -miró nuevamente a Sofía tratando de tranquilizarte -Tch, este no era el plan... ella me gusta pero ¿que es esto?... no puedo enamorarme de una herramienta.
Le miró de nuevo, ella se veía realmente hermosa, más que cualquier mujer que haya visto jamás en su vida... era muy diferente de sus amantes claro, no solo por su apariencia, sino también por su corazón.
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Por fin el 4to xD jeje espero que les guste
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